26 julio, 2011  |  0 comentarios

 

COMO PODEMOS AHORRAR AIRE EN NUESTRAS INMERSIONES:

(Algunos Consejos Prácticos)

 

 

 

 

La capacidad para controlar el consumo de aire es, quizás, la mejor prueba de que se dispone de un alto nivel técnico de buceo.

 

Para conseguirlo se deben dominar diferentes aspectos como la capacidad de relajación, la flotabilidad y la propulsión. (Estos tres puntos son fundamentales)

 

Lejos de lo que muchos piensan, el control sobre el consumo de aire no es algo que venga marcado por la genética, sino que se trata de una técnica y, como tal, puede ser aprendida y mejorada. Lógicamente a medida que vamos estando mas tranquilos y relajados en el medio acuatico y vamos realizando mas inmersiones vamos adquiriendo experiencia y tecnica, lo cual conlleva un ahorra mayor de consumos de aire… No tengais prisa… poco a poco sin daros cuenta hireis reduciendo vuestros consumos. La experiencia es un grado…

 

Uno de los puntos a tener en cuenta en las inmersiones es el control del aire en cada momento y a su vez lo que mas nos va a interesar es ahorrar o consumir el menor posible por fraccion de tiempo, porque a menores consumos mayores tiempos de inmersion. Para ello existen una serie de comportamientos que debemos conocer y que creo que pueden ayudaros en vuestras proximas inmersiones:

 

 Respirar correctamente: y es que respirar bajo el agua supone una serie de cambios con respecto a la respiración tradicional en superficie. Así mientras la forma habitual de respirar es: inhalarexhalar-pausainhalar-exhalar-pausa; buceando el ciclo debe cambiar a: inhalar-pausa-exhalarinhalar-pausa-exhalar.

 

El desarrollo de la técnica deberá llevarnos cada vez a pausas más prolongadas teniendo en cuenta que cuanto más largas sean menos aire consumiremos. Esto tambien es aconsejable alargarlo a mayores profundidades, es decir, a mas profundidad debemos respirar menos veces por minuto e intentar hacer mas pausas, porque a mas presiones lógicamente los consumos son superiores.

 

Debemos movernos lo menos posible, es decir, movernos relajados, sin movimientos ni rapidos, ni bruscos: con el objetivo de no cansarnos y por tanto reducir el nivel de consumo. Para ello trataremos de nadar a favor de la corriente y procuraremos aletear lo menos posible, y lo mas suave y relajado posible, y a su vez evitar mover las manos y los brazos para ayudarnos (lo cual es bastante habitual en los buceadores noveles). Tranquilos compañeros de las profundidades, poco a poco la tecnica se va depurando y perderemos estas costumbres… Sin prisa, pero sin pausa.

 

Además cada movimiento deberá realizarse despacio, como si nos pusieran a “cámara lenta”, tratando de minimizar los esfuerzos para evitar consumos lógicamente.

 

 Controlar la técnica del aleteo: para aletear colocaremos las piernas rectas y las moveremos desde las caderas y repito nuevamente… con movimientos lentos y relajados.

  Vigilaremos además que las aletas nos resultan cómodas y que no cargan los gemelos.

  

Conseguir la flotabilidad neutra: se trata de conseguir un equilibrio total que nos permitirá movernos cómoda y eficazmente bajo la superficie.

 

Optimizar el equipo: cada elemento del equipo que adquiramos deberá adecuarse a nuestras características pero siempre teniendo presente el principio de hidrodinámica, es decir, tratar de minimizar el rozamiento en el agua, lo que nos ayudará a disminuir el consumo de energía y por tanto de aire para desplazarnos.

  

Aunque pueda resultar extraño, a la hora de adquirir el regulador, conviene buscar aquel que nos proporcione mayor cantidad de aire y que nos resulte cómodo, siempre dentro de nuestras posibilidades económicas.

 

El mantenimiento del equipo: resulta totalmente necesario realizar un correcto mantenimiento del equipo, no sólo por razones de seguridad, sino también de ahorro: un regulador en mal estado puede perder aire por la boquilla, un aire que después podemos necesitar…

 

El regulador debe ser limpiado después de cada uso y deberemos hacerlo ajustar como mínimo una vez al año o después de una larga temporada sin ser utilizado.

 

 Junto a todo esto no podemos olvidar la necesidad de disponer de una correcta forma física, que permite que el cuerpo utilice mejor el oxígeno respirado.

 

 

PEQUEÑOS TRUCOS PARA AHORRAR AIRE:

 

 

 

Existen pequeños trucos que conviene conocer para minimizar el consumo de aire:

 

Nadar por la superficie: para llegar al punto de inicio de la inmersión o para regresar al barco. Siempre que las condiciones meteorológicas acompañen lo podremos hacer bien con un tubo o nadando de espaldas.

Poca profundidad: bucear a poca profundidad en todo momento en que sea posible.

Abrigarse bien: los buceadores calientes utilizan menos aire.

Las comidas: antes de bucear es recomendable comer alimentos altos en nutrientes y que a la vez resulten fáciles de digerir. Asimismo conviene beber mucho líquido (si n alcohol, claro está).

Descansar: acudir a una inmersión cansado resulta totalmente contraproducente.

Y un último consejo; como en tantas otras facetas de la vida: la experiencia es un grado; efectivamente, cuanto más buceemos más cómodos nos encontraremos y más fácil nos resultará controlar nuestra respiración y el nivel de aire consumido.

 

Tenga siempre presente la enorme importancia de mantener la calma y pronto empezará a ver como cada vez su botella le cunde más.

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